DÍA 10 AMOR INCONDICIONAL

Queridos papás, hoy os devolvemos vuestros tesoros, sabemos que tenéis ganas de achucharles, pero tal y como a vosotros se os encogía un poco el corazón cuando el primer día les montabais en el autobús, hoy somos nosotros los que subimos haciendo uso de todas las estrategias de regulación emocional que hemos enseñado a vuestros chicos.

Les hemos divertido y les hemos cuidado mucho, pero sobre todo les hemos querido. Creemos que si algo caracteriza a nuestro campa es la sensación de recibir una mirada y un amor incondicional. Puede que la liemos, que seamos impulsivos, que nos equivoquemos, nos enfademos…pero siempre hay alguien dispuesto a acompañarnos en el aprendizaje y a demostrarnos que el error está permitido y que pase lo que pase nos queremos.

Todos los niños necesitan alguien que crea en ellos, que les anime a explorar, a jugar, a divertirse y a equivocarse, porque cuando necesiten volver saben que estaremos allí.

Hemos conseguido que durante estos 10 días el campa sea un espacio seguro emocionalmente para ellos, un lugar en el que no te juzgan ni te señalan, un lugar en el que dejarse ser.

Tenéis unos hijos maravillosos, todos y cada uno de ellos tiene un potencial enorme, por desgracia algunos de ellos todavía no lo saben porque llevan en su mochila muchas experiencias previas que pesan, a veces por profes que no supieron ver sus necesidades, a veces por compañeros, a veces ellos han sido sus mayores enemigos…pero sabemos que hoy su mochila pesa un poco menos. Si logramos que vean lo que nosotros vemos en ellos no habrá quien les pare.

Estamos francamente orgullosos, de cada uno de ellos, porque todos en su medida han crecido estos días. Hemos visto su evolución y sabemos que no es fácil. Por eso os pedimos que hoy cuando lleguen a casa les trasmitáis vuestra más sincera enhorabuena. Vuestro amor incondicional.

A los niños que leáis esto, solo podemos deciros GRACIAS, gracias por dejarnos acompañaros estos días, por enseñarnos, querernos y dejarnos formar parte de vuestras vidas. Habéis sido unos compañeros maravillosos, os habéis cuidado los unos a los otros, os habéis ayudado y sobre todo os habéis dejado conocer.

Estos días nos habéis demostrado que sois tremendamente valientes, os habéis enfrentado a muchas cosas, y no nos referimos solo a las pruebas de los juegos…nos referimos a cosas difícil de verdad, como estar 10 días fuera de casa, como enfrentaros a la vergüenza, al miedo, a la inseguridad…esos son los mayores enemigos y durante estos días nos habéis demostrado que podéis de sobra con ellos.

Gracias por regalarnos esta sensación de orgullo tan bonita que sentimos cuando os vemos bajar del autobús sabiendo lo mucho que valéis.

Hay un fragmento del escritor Eduardo Galeano que nos gusta mucho porque siempre nos acordamos de vosotros al leerlo, dice así:

“El mundo es eso – reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”

Gracias por ser unos fuegos tan brillantes, y por habernos iluminado estos días, nos llevamos un poquito de vuestra luz para el resto de la vida.

¡Os queremos incondicionalmente!