DÍA 1 ¡COMENZAMOS!

¡Nos vamos de campa! Después de la espera por fin ha comenzado nuestra aventura. Tenemos que reconocer que algunos de nosotros estábamos nerviosos los últimos días. Los que repetimos no podíamos esperar el momento de encontrarnos con nuestros amigos de nuevo, y los que somos nuevos en esto teníamos un poco de miedo, y es que es normal sentirnos así cuando nos enfrentamos a una nueva experiencia.

A veces parece que solo podemos tener miedo a los fantasmas o a la oscuridad pero la realidad es que la mayoría de las cosas que no conocemos nos asustan, y también tenemos miedo a no hacer amigos, al ridículo, a estar sin nuestro padres…pero nuestro monitores han empezado la batalla contra los miedos y nada más subir al autobús nos han explicado que es normal sentirse así y que estamos rodeados de compañeros y adultos que nos pueden ayudar a sentirnos mejor en estos primeros momentos.

Les preguntamos a los demás cómo se sintieron en su primer campa, hablamos de las estrategias que les funcionaron y sobre todo les animamos a que expresen sus emociones, el primer paso es identificarlas y entender que en este campa todas las emociones tienen cabida.

En el autobús ya hemos conocido a nuestros monitores, las personas que se encargarán de cuidarnos y hacer que nos lo pasemos genial estos días. Hay monitores de todo tipo, los hay super divertidos que se pasan el día haciendo tonterías para que nos riamos, los hay super organizados que se encargan de que todo esté preparado para la aventura, y también los hay que están todo el rato pendiente de cuidarnos y mimarnos. Y además tenemos a los compañeros que han ido otros años, ellos son un modelo importante a seguir por eso los monitores hacemos mucho hincapié en lo valiosos que son y lo mucho que pueden influir en los más peques y en sus nuevos compañeros.

En este campa somos un equipo, y por eso es importante que nos cuidemos los unos a los otros y construyamos un proyecto bonito para todos.

Cuando hemos llegado al campa hemos bajado las maletas de autobús y nos hemos presentado a través de diferentes juegos. Es importante que nos conozcamos todos, que sepamos qué cosas nos gustan, de dónde venimos, cómo nos sentimos…Empiezan las primeras sorpresas cuando nos damos cuenta de que hay compañeros con muchas cosas en común con nosotros.

El campamento está hecho por y para los participantes, por eso las normas y las actividades son consensuadas y las establecemos entre todos. Así aprendemos a expresar nuestra opinión de una forma asertiva, hacemos propuestas y empezamos a organizar nuestra aventura.

Durante la mañana hacemos juegos diversos para seguir conociéndonos y familiarizándonos con el entorno. Hemos comido macarrones, nugets y ensalada y después podríamos disfrutar de tiempo libre para hacer lo que nos apetezca.

Durante este tiempo nuestros monitores nos han asignado las cabañas que nos correspondían así que por grupos hemos colocado nuestras cosas.

Por la tarde hemos ido al lago, donde nos refrescamos y divertimos. Después nos hemos dividido en grupos y jugado a diferentes juegos.

Tras la cena llega el gran momento de la velada nocturna. Nos dividimos en 3 grupos diferentes. El primer grupo ha realizado un Haka Maorí, seguro que alguna vez habéis visto este baile típico. Se trata de una danza que permite expresar muy bien las emociones, desahogarnos, motivarnos y trabajar en equipo. La verdad es que nuestros chicos han sacado fuera todos los nervios y la vergüenza del primer día y se han quedado muy relajados para poder afrontar la noche.

Nuestro segundo grupo ha jugado a “Sardinas en lata” un juego de escondite por equipos en el que tendremos que descifrar el código enemigo, cada vez que encontramos a alguno de nuestros compañeros nos dará una parte del código final. Como somos unos buenos buscadores hemos conseguido toda la información y liberado a nuestros compañeros.

El último de los grupos ha conocido a unos personajes que nos vienen acompañando desde hace muchos años, los famosos “Chelfos”. Estos son unos mágicos seres que se encargan de vigilarnos y cuidarnos durante el día, y por las noches a aquellos niños que se han superado a si mismos, o han sido buenos, les dejan regalitos o notas de agradecimiento bajo la almohada. Pero como algunos sabéis este año habíamos cambiado el campa de lugar así que los Chelfos no nos encontraban…hemos tenido que superar unas pruebas muy difíciles para poder avisarles de dónde estábamos. Entre otras cosas hemos encendido velitas que enviábamos al centro del pantano, y aprovechamos para pedir deseos, quién sabe si la magia de los Chelfos nos podrá ayudar con lo que pidamos…

Y después de este primer día tan intenso nos vamos a la cama, estamos muy orgullosos de haber superado nuestros miedos y con ganas de que mañana continúe nuestra aventura.